Cuatro historias sobre la supervivencia de las probabilidades, estudiar difícilmente, y tener éxito

Han hecho frente a guerra, a pérdida, a pobreza, y a irrisión. Pero las cuatro muchachas ofrecidas aquí siguen siendo positivas y están encontrando maneras de mejorar sus situaciones. Una de las maneras que están haciendo esto está tomando clases remediadoras en el campamento de refugiados de Kakuma en Kenia, como parte de GUARDA la educación remediadora— un proyecto por el servicio de la universidad del mundo de Canadá en colaboración con la confianza Kenia (WTK) de Windle, que fue seleccionada para la cohorte 2016 del HEA primer

El programa ha llegado a ser rápidamente enorme popular, y GUARDE los informes de calificación su tener una dificultad que continúa. Significado para las muchachas que están luchando en escuela, las clases permiten que los estudiantes aprendan en su propio paso, con los temas extendiéndose de ciencia a Kiswahili. Los profesores dicen que los estudiantes están mostrando entusiasmo increíble para aprender y para mejorar sus grados.

 

La historia de Catherine

“Mi nombre es Catherine Charles Isiah y yo es 19. Me escapé del Manual del Transportista debido a conflicto tribal. Viajé a Tanzania con mi hermana y entonces a Nairobi. Mis padres murieron mientras que estaba ausente y había nadie para tomar el cuidado de ellos o para pagar mis tarifas de la escuela. Ahora vivo en el campamento de refugiados de Kakuma con mi hermana, y asisto a clases remediadoras.

Antes de comenzar las clases remediadoras, me realizaba mal en inglés y matemáticas pero mi funcionamiento es bueno ahora. Anoté recientemente treinta y nueve fuera de cincuenta en inglés (39/50). Mi último período medio de la cuenta era 425 de 500. Los profesores en las clases remediadoras enseñan bien, prestando la atención a los temas que no entiendo.”

La historia de Emily

“Mi nombre es Emily Somoyaka. Soy 16 años. Voy a una escuela regular junto con la asistencia de clases remediadoras. Escapé la guerra en el Manual del Transportista junto con mis padres y hermanos. La situación no era buena en el Manual del Transportista; no había oportunidad de aprender porque la guerra hecha le imposible ir a enseñar. Las clases remediadoras han sido útiles. Había estado consiguiendo calidades inferiores pero ahora estoy anotando una media de 300 de 500. Mi mejor funcionamiento está en matemáticas, inglés, y Kiswahili. Mis cuentas han mejorado debido a las pequeñas clases, que hacen posible para los profesores prestan atención a los estudiantes. En clases remediadoras, cada muchacha puede entender se enseña qué. Aprecio remediador y nos está ayudando las muchachas.”

La historia de Najwa

“Soy Najwa Hassabu. Me separaron de mi madre durante la guerra en las montañas de Nuba de Sudán del sur y yo no sé dónde encontrarla. Ahora vivo en el campamento de refugiados de Kakuma después de viajar muchos días de Sudán para escapar la guerra. Comencé el programa remediador en clase cuatro, sin tener ninguna educación anterior. Los profesores son buenos y las clases son pequeñas comparadas a las clases regulares. Los profesores pueden prestar la atención a cada estudiante, y yo han podido mejorar mis marcas de una media de 150 cuando comencé remediador a una media de 280 de 500. Mis marcas más altas son en inglés.”

La historia de la clementina

“Mi nombre es Clementine Kashindi y yo es 18. Estudio en la clase siete en una escuela primaria en el campamento de refugiados de Kakuma. Vengo de un hogar de 11: dos muchachas, siete muchachos, y nuestros padres. Tomo seis temas, incluyendo Kiswahili, inglés, matemáticas, estudios sociales, y Christian Religious Education. La ciencia es mi tema preferido. Voy a la escuela regular de lunes a viernes y asisto a clases remediadoras el sábado. Cada mañana antes de que vaya a enseñarme despierta muy temprano para preparar el desayuno para mi familia y para preparar a mis hermanos más jovenes para la escuela. Cuando vuelvo de escuela, preparo la cena para la familia, traigo el agua, lavo los platos, y baño a mis hermanos más jovenes. Falto a menudo clases de la tarde debido a estas tareas, que afecta a mi funcionamiento en escuela. ¡Mis fines de semana también se llenan del un montón de tareas, pero las clases remediadoras han sido una salvación! Puesto que comencé clases remediadoras, mi madre hace la mayor parte de las tareas mientras que estoy en la escuela.

Tengo gusto remediador mucho porque tengo tiempo para alcanzar mis estudios y para poner esfuerzo adicional en las áreas donde tengo dificultades. También me da una oportunidad de jugar con mis amigos. Antes de clases remediadoras mi marca más alta era 230 y los más bajos eran 185, pero anoté recientemente 318 de 500. Quiero ser enfermera en el futuro porque quiero ahorrar vidas. Como muchacha madura, hago frente a muchas dificultades en la comunidad. Me imitan a menudo debido a mi edad, puesto que todavía estoy en escuela primaria. Mi familia ha considerado a menudo casarme apagado pero me mantengo firme en mi decisión de conseguir una educación y de satisfacer mis sueños.”

 

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